Interioridad-de-los-mundos-narrativos

Wednesday, October 04, 2006

Ejemplos de cada “Mundo Narrativo”

Mundo cotidiano.
La música sonaba fuerte, los chicos se levantaron de la mesa a bailar. Daniel que vestía chaleco rojo y pantalones azules, entorpecido por las luces fiesteras caminó hacia la pista de baile, tratando de liberar su coreografía fascinante. Carla, una muchacha rubia de tez clara, con pecas en las mejillas, lo miró y luego le sonrió sensualmente, acariciando las mejillas de Daniel. Al sonar un ruido molesto, el chico despertó sobresaltado en su sillón. A lo mejor resultaría invitar a la pequeña mujercita rubia a una fiesta. O quizás no.

Mundo onírico.
El susurro del viento y el suave caminar de unos zapatos cafés estrechando las hojas. Es verdad lo quise y aun lo quiero. Bajo cada árbol y lluvia, volvía a mi mente la imagen de ese hombre extraño, con manos frágiles y un cuerpo fuerte. Es su voz, la que golpea mis noches de tanto frío. Aun lo espero en cada aeropuerto del destino infinito que nos besa. Cuanto tiempo más al besar sus labios, comenzará la fiesta de su cuerpo.

Mundo mítico.
La esencia misma de la vida, comenzaba a brotar, como agua de manantial. Aun no se escuchaba las voces ruidosas de los hombres ni las canciones de los niños. El cielo estaba algo sofocado, Marte y Venus miraban la Tierra tan grande y sola en esa noche de eclipse, un viento feroz y unas chispas cayeron al suelo. Se hizo el fuego, tan divino como su creador, tan único como la esencia de nuestras almas.

Mundo realista.
¡Manu! ¡Manuelito! Mijito. El abuelo repetía con insistencia los distintos apodos del pequeño. ¡Abríguese! A fuera esta frió- sostenía en sus manos una chaqueta impermeable de color verde. El chico camino lentamente hacia su abuelo, se coloco el abrigo y luego paso al baño en donde se arreglo un poco el cabello antes de salir. Mojándose los rizos negros que cubrían su cabeza.
Abrió la puerta de la casa, se detuvo un momento, pensó y luego corrió para abrasar al anciano, de su boca brotaron las palabras “te quiero mucho”, seguido de un beso que sello el gesto del niño.


Mundo fantástico

Isidora descansaba en su cuarto, tendida en su cama suave, recién perfumada con loción de Melliza. Escuchaba distante las voces de sus hermanos que jugaban por el patio. Sus dulces y pequeñas pestañas abrasaban los sueños que surgían en su cabeza. Pero no podía dormir, la presión del examen matemático la tenia intranquila, solo había tomado un pequeño descanso antes de seguir estudiando. Al levantarse de su cama, sintió un desgarrador dolor que la irritaba por dentro, su cuerpo se dejo caer otra vez sobre las frazadas que cubrían la cama, al abrir otra vez sus parpados rojizos, se vio jugando con sus hermanos, corriendo detrás de la presumida pelota. Luego su madre subió hacia su alcoba a despertarla de aquel sueño. Isidora grito desesperadamente, abraso a su madre y luego corrió hacia al patio, allí se encontró con la sorpresa de verse jugando con los niños. Desvanecida y asustada, cerro otra vez sus ojos, pero esta vez para jugar en las nubes.


Mundo maravilloso
Bárbara despertó muy temprano en la mañana. Su padre aun dormía en los corales reales. El agua como pompas de jabón acariciaban los labios de la joven. Al salir de su casa, montó al primer delfín que se encontraba contabilizando los pasajes del día. Con el se dirigió hasta costa Marfil, para buscar a don Shnapsi, un erizo porfiado que se había peleado con la pequeña dama acuática el día de su cumpleaños. Realmente la princesita marina era muy olvidadiza y no se acordó de la fiesta que realizaba Don Pulpajo, un calamar que soñaba con ser algún día pulpo. Don pulpajo regaño a Bárbara, pero como el calamar no era rencoroso ayudó a la muchachita para que llegara a costa Marfil y le pidiera disculpas a Shnapsi.
Al llegar la princesa se encontró con el erizo quien estaba triste por lo sucedido, aun así ambos se reconciliaron.


Real-maravilloso

Detrás de la biblioteca de Eduardo Solar, se escondía un retrato de su respetada madre. Que por razón desconocida se guardaba en ese sitio, todas las noches en que aullaban los perros. Eduardo, era el dueño de la hacienda “Santa María”, era la propiedad más antigua y valorada de la región. Pero no era muy fácil trabajar ahí, las mujeres terminaban agotadas de tanto limpiar y frotar sus manos débiles sobre la sangre oscura que se derramaba de las paredes donde se guardaba el retrato de la madre de Eduardo.
Además al limpiar la sangre, que era realmente un caos, tenían que barrer la corriente interminable de escarabajos que se deslizaban por el suelo de la cocina.

Mundo Legendario
Todos conocíamos el litre. Don litre, para los campesinos del fundo.
La viejecilla que pasaba cada viernes vendiendo tortillas al rescoldo, nos advertía del alma que maldecía a la gente que ignoraba la belleza oculta en sus ramas.
Este era un hombre solitario, tranquilo, pero a la vez conflictivo con su pasado. Asustaba a la gente detrás de aquel árbol, subiéndose a sus débiles ramas y en los viernes 13 sorprender al pueblo entero. Un viernes, como de costumbre, subió lentamente, y al ver a una mujer bellísima acercándose al camino que unía al litre con la tierra húmeda, decidió actuar para que la muchacha quedara pasmada mirando con terror el suceso inexplicable. Al acercarse la mujer escucho el sonido de la supuesta alma que ambulaba por el sector, pero la mirada de la mujer cuyos ojos eran infinitos como el cielo hipnotizaron al árbol haciendo que el hombre cayera de sus ramas hasta el suelo, golpeándose la cabeza y dando muerte definitiva a su cuerpo. Tan terrible tragedia quedo adherida al ser botánico, tanto así, que ahora todos los del pueblo saludan al litre para no ignorarlo como paso con ese hombre. Quienes nieguen el saludo al litre padecerán una grave enfermedad.

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